A partir de septiembre, Laura Moreno retomará su trabajo como profesora de Lengua y Literatura en un instituto, dejando atrás su etapa en la dirección de Sumar. La ya exdirigente ha decidido apartarse de la política orgánica por motivos personales, una determinación que comunicó internamente a finales de mayo, aunque no se conoció públicamente hasta este lunes.
Su renuncia supone un nuevo episodio de inestabilidad dentro del proyecto político encabezado por Yolanda Díaz. Moreno había llegado a la Secretaría de Organización en abril de 2025, tras la celebración de la segunda Asamblea General del partido, pero finalmente ha optado por no continuar en el cargo hasta una nueva cita interna de la formación.
Mientras la dirección estudia quién ocupará de manera definitiva esa responsabilidad, las funciones serán asumidas provisionalmente por Fabio Cortese, miembro de la ejecutiva estatal y coordinador de Sumar en la Comunidad de Madrid.
La portavoz parlamentaria del grupo, Verónica Barbero, fue quien explicó públicamente la situación en una entrevista concedida a RNE. Según señaló, la salida de Moreno no implica una ruptura con el partido, ya que continuará formando parte de Sumar como afiliada. Barbero insistió además en que la decisión responde únicamente a cuestiones personales y cuenta con el respaldo y el respeto de la organización.
El salario mínimo
Díaz lleva acumulando polémicas. Entre ellas, el salario mínimo. Las sucesivas subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) han alterado de forma significativa el mapa salarial español. Hasta el punto de que los 1.221 euros mensuales fijados para 2026 se han convertido en la remuneración más frecuente entre los trabajadores, según un informe elaborado por la Fundación Civismo.
Los datos reflejan un cambio profundo respecto a la situación de hace apenas unos años. En 2018, solo el 3,5% de los asalariados percibía una cantidad equivalente al salario mínimo. Seis años después, ese porcentaje ha escalado hasta el 12,7%, lo que sitúa al SMI como una de las referencias salariales más extendidas del mercado laboral.
Para los autores del estudio, esta evolución evidencia que el salario mínimo ha dejado de desempeñar únicamente una función de protección para las rentas más bajas. Su influencia se extiende ahora a una parte cada vez más amplia de la estructura retributiva del país.
La relevancia del SMI no se limita a quienes cobran exactamente esa cantidad. El informe destaca que el 22,8% de los afiliados percibe ingresos situados hasta un 25% por encima del mínimo legal. En la práctica, esto supone que cerca de uno de cada cuatro trabajadores se encuentra en una franja salarial estrechamente vinculada a las futuras decisiones que adopte el Gobierno sobre esta materia.