El Gobierno laborista del Reino Unido atraviesa una profunda crisis interna tras la dimisión del ministro de Sanidad, Wes Streeting, en un momento de fuerte tensión política en el Ejecutivo de Keir Starmer tras los últimos resultados electorales. Streeting anunció su salida del cargo en un comunicado en el que defendió la necesidad de abrir un debate sobre el liderazgo del Partido Laborista, al considerar que la formación necesita un nuevo rumbo de cara a los próximos comicios generales de 2029.
En su mensaje, el ya exministro señaló que, tras la debacle electoral sufrida por el laborismo en las elecciones locales de la pasada semana, el actual primer ministro no estaría en condiciones de liderar el partido en la próxima cita electoral, lo que ha reactivado el debate interno sobre su continuidad.

El dirigente laborista, de 43 años y considerado uno de los posibles aspirantes a suceder a Keir Starmer, también reconoció en su comunicado las fortalezas del actual primer ministro, destacando su llegada al poder en julio de 2024 con mayoría absoluta y su papel en la política internacional, aunque también apuntó a sus debilidades dentro del partido.
La dimisión de Streeting se produce en un contexto de creciente inestabilidad en el Ejecutivo británico, donde en los últimos días se han registrado varias renuncias de altos cargos tras el desgaste político derivado de los resultados electorales municipales. Entre las salidas más destacadas se encuentra la de Miatta Fahnbulleh, hasta ahora secretaria de Estado de Descentralización, Fe y Comunidades, quien presentó su dimisión mediante una carta dirigida directamente al primer ministro británico.








