Las quemas podrán utilizarse directamente cuando se consideren técnicamente adecuadas para prevenir o controlar la presencia del roedor
La Junta de Castilla y León permitirá la quema controlada de rastrojos agrícolas durante la campaña 2026-2027 para frenar la proliferación del topillo campesino y reducir los posibles daños en los cultivos. La decisión llega después de que los trabajos de vigilancia realizados durante el verano detectaran los primeros focos de crecimiento de esta especie en distintas zonas agrarias de la comunidad.
El Consejo de Gobierno ha aprobado la declaración de una situación fitosanitaria excepcional, preventiva y temporal, que permitirá aplicar medidas de control antes de que las poblaciones de topillos alcancen niveles que puedan comprometer la producción agrícola.
La Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha desarrollado esta decisión mediante una resolución que establece las condiciones para realizar las quemas y los procedimientos que deberán seguir los agricultores.
A diferencia de otros mecanismos de intervención, no será obligatorio aplicar previamente métodos alternativos ni demostrar que estos han fracasado. Las quemas podrán utilizarse directamente cuando se consideren técnicamente adecuadas para prevenir o controlar la presencia del roedor.
Prevenir daños agrícolas y riesgos para la salud
La medida no responde únicamente a la protección de las explotaciones agrícolas. La Administración autonómica también pretende reducir los riesgos sanitarios asociados al aumento de las poblaciones de topillo campesino.
Los estudios científicos y epidemiológicos realizados en Castilla y León han identificado una relación entre la proliferación de estos animales y la presencia ambiental de Francisella tularensis, la bacteria responsable de la tularemia.
Se trata de una enfermedad infecciosa que puede transmitirse de animales a personas y que está sometida a vigilancia epidemiológica obligatoria.
Por este motivo, la Junta considera que actuar de forma anticipada sobre las poblaciones de topillos puede contribuir tanto a proteger las cosechas como a disminuir el riesgo de propagación de esta enfermedad en el medio rural.
Los agricultores deberán comunicar las quemas con 48 horas de antelación
Los propietarios o responsables de las explotaciones que quieran acogerse a esta medida tendrán que presentar una comunicación previa con al menos 48 horas de antelación.
El trámite se realizará mediante un formulario disponible en la página web de la Junta de Castilla y León y deberá dirigirse a la Delegación Territorial correspondiente a la provincia donde se encuentre la parcela.
En la solicitud deberán figurar los datos de la explotación, la ubicación y superficie del terreno, el tipo de cultivo o rastrojo, así como la fecha y el horario previstos para la quema. También será necesario identificar a la persona encargada de supervisar los trabajos.
Posteriormente, la Delegación Territorial informará al ayuntamiento correspondiente y registrará la actuación para facilitar su seguimiento y control.
Restricciones para evitar incendios
La autorización general contemplada en la resolución se limita a terrenos de uso agrícola y excluye los montes y las superficies forestales.
Además, las quemas deberán realizarse bajo vigilancia permanente y contar con los medios necesarios para impedir que el fuego se extienda fuera de la zona prevista.
Las actuaciones podrán suspenderse o prohibirse cuando las condiciones meteorológicas, el riesgo de incendio u otras circunstancias puedan poner en peligro a las personas, los bienes o el entorno natural.
En aquellos casos en los que la normativa exija permisos adicionales, los agricultores deberán obtenerlos antes de iniciar los trabajos.
Por otra parte, las quemas efectuadas conforme a esta resolución estarán amparadas por la excepción fitosanitaria de la norma BCAM 3 de la Política Agrícola Común (PAC), por lo que no supondrán un incumplimiento de dicha obligación siempre que respeten las condiciones establecidas.