El Gobierno de Aragón ha dado un paso estratégico en su política agraria al impulsar la modernización de los regadíos tradicionales del valle del Ebro y del Jalón. La iniciativa busca reforzar un modelo productivo más eficiente, competitivo y sostenible, adaptado a los desafíos actuales del sector primario.
Tras consolidar las grandes zonas regables de Interés Nacional, el Ejecutivo autonómico centra ahora sus esfuerzos en sistemas históricos clave como el Canal Imperial de Aragón y los regadíos del Jalón. El objetivo es garantizar su viabilidad técnica y económica, así como su adaptación a las nuevas exigencias medioambientales.
El Canal Imperial de Aragón, una de las principales infraestructuras hidráulicas de la comunidad, recorre 116 kilómetros y permite el riego de cerca de 23.000 hectáreas mediante sistemas tradicionales por gravedad, además de otras 4.000 hectáreas con tecnologías más avanzadas como aspersión y goteo. Este sistema agrupa a 24 comunidades de regantes.

Por su parte, el sistema de riegos del Jalón se extiende a lo largo de 223 kilómetros del río y sus afluentes, abasteciendo unas 38.000 hectáreas de cultivo mediante una red de acequias que combina aguas superficiales y subterráneas. Ambos sistemas constituyen pilares económicos, sociales y ambientales en el territorio aragonés.
Sin embargo, estas zonas afrontan importantes retos estructurales, como la fragmentación de la propiedad, el envejecimiento de la población agraria y la creciente variabilidad climática, con episodios recurrentes de sequías e inundaciones. Ante este escenario, la modernización del regadío se presenta como una herramienta clave para mejorar la eficiencia en el uso del agua, reducir costes y aumentar la rentabilidad de las explotaciones familiares.








