El transporte ferroviario europeo alcanza máximos históricos, mientras España acumula caídas de pasajeros y una creciente desconfianza en el servicio
El ferrocarril vive dos realidades muy diferentes dentro de la Unión Europea. Mientras los países comunitarios registran cifras históricas de utilización del tren, España experimenta un importante retroceso en la demanda de alta velocidad, en un contexto marcado por los problemas de funcionamiento de la red y las consecuencias del accidente de Adamuz.
Entre enero y agosto de 2026, la alta velocidad española perdió 3,62 millones de pasajeros, lo que representa una caída del 12,3% respecto al mismo periodo del año anterior. Según las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de usuarios se situó en 25,86 millones durante esos ocho meses.
Esta evolución se produce mientras el transporte ferroviario europeo continúa creciendo. Los últimos datos de Eurostat, correspondientes a 2025, muestran que la Unión Europea alcanzó los 457.000 millones de pasajeros-kilómetro, la cifra más elevada desde que comenzaron a elaborarse estos registros en 2004.
El resultado supone un incremento del 2,6% respecto a 2024, cuando se contabilizaron 445.000 millones. Por países, Alemania lideró el número de viajeros, con 2.954 millones, por delante de Francia, que registró 1.312 millones, e Italia, con 844 millones.
La alta velocidad española encadena meses de caídas
El retroceso del ferrocarril español comenzó a reflejarse con especial intensidad durante los primeros meses de 2026. En enero, coincidiendo con el accidente ferroviario de Adamuz, la utilización de la alta velocidad cayó un 14% respecto al mismo mes del año anterior.
La situación empeoró en febrero, cuando el descenso alcanzó el 32%, el más pronunciado del periodo analizado. Marzo cerró con una reducción del 18% y abril registró otra caída del 15%.
Aunque posteriormente se moderaron las pérdidas, la tendencia negativa continuó. Mayo presentó una disminución del 7%, junio del 10% y julio del 6,8%. No fue hasta agosto cuando se observó una ligera recuperación, con un incremento interanual del 0,6%.
El accidente de Adamuz, ocurrido el 18 de enero, dejó 46 fallecidos y 292 heridos. A esta tragedia se ha sumado posteriormente el siniestro de Urda, en Toledo, cuyas posibles repercusiones sobre la demanda todavía no aparecen reflejadas en las estadísticas disponibles.
La CNMC confirma el retroceso de los viajeros
Los informes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) también evidencian las dificultades que atraviesa el sector.
Durante los tres primeros meses de 2026, los servicios comerciales de alta velocidad registraron un 21% menos de pasajeros que en el mismo trimestre de 2025.
Entre abril y junio, la actividad mostró síntomas de recuperación frente al comienzo del año. Sin embargo, la demanda todavía permanecía un 10% por debajo de los niveles alcanzados durante el segundo trimestre del ejercicio anterior.
El funcionamiento de la red se ha visto condicionado por diferentes incidencias, restricciones de velocidad y suspensiones de circulación, circunstancias que han afectado a la regularidad de los servicios ferroviarios.
Crece la desconfianza hacia el sistema ferroviario
A los problemas operativos se añade la percepción negativa de una parte de los viajeros. Una encuesta de 40dB difundida en febrero reveló que el 58% de los participantes manifestaba tener poca o ninguna confianza en el ferrocarril español.
El estudio también puso de manifiesto cambios en los hábitos de desplazamiento. Un 20,5% de los encuestados afirmó haber dejado de viajar en tren después de los accidentes, mientras que otro 24,2% reconoció que estaba considerando abandonar este medio de transporte.
De esta manera, mientras Europa consolida el crecimiento del ferrocarril, España afronta el desafío de recuperar viajeros y restablecer la confianza en la alta velocidad, en medio de las dudas sobre la seguridad, la fiabilidad y la calidad del servicio