Víctor de Aldama volvió este jueves a situar a figuras destacadas del ámbito político en el centro del caso Koldo durante su comparecencia ante la Audiencia Nacional. En su declaración ante el juez Ismael Moreno, el empresario afirmó que el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero utilizaba teléfonos seguros similares a los empleados por la presunta trama de corrupción vinculada a la compra de mascarillas.
Según relató, esos dispositivos habrían sido suministrados por el comandante investigado de la Guardia Civil Rubén Villalba. El reparto de los terminales, añadió, se realizaba a través de Koldo García y llegaba a distintos destinatarios, entre ellos el exministro José Luis Ábalos, el hijo de este y el propio Zapatero.

La comparecencia de Aldama, que se prolongó durante más de una hora, se produjo tras el último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) sobre contratos sanitarios adjudicados en Baleares y Canarias durante la pandemia. Aunque inicialmente estaba prevista para mediados de mayo, la declaración terminó aplazándose hasta esta semana. En aquella primera citación sí compareció Koldo García, aunque decidió guardar silencio.
Uno de los puntos centrales de la investigación gira en torno al uso de canales de comunicación seguros dentro de la red. Los agentes consideran que Villalba desempeñaba un papel clave proporcionando teléfonos desechables y herramientas para evitar controles policiales. Por esa labor, según las pesquisas, habría percibido cerca de 88.000 euros. Cada terminal costaba alrededor de 200 euros y ya en 2024 la Guardia Civil había detectado que Ábalos utilizaba uno de estos aparatos.
Durante su declaración, Aldama explicó además que Koldo García llegó a solicitar a Villalba que comprobara si los teléfonos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y del propio Ábalos estaban siendo intervenidos.







