1,5 millones de autónomos no pueden coger una baja sin arriesgar el cierre de su negocio
1,5 millones de autónomos no pueden coger una baja sin arriesgar el cierre de su negocio
porMacarena Martínez Guerrero-Laverat
politica
Los trabajadores por cuenta propia sin empleados retrasan las visitas al médico y prolongan su actividad por miedo a perder ingresos, clientes y la continuidad de sus negocios
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En España, cerca de 1,5 millones de autónomos desarrollan su actividad sin empleados, por lo que una baja médica puede suponer el cierre inmediato del negocio. Dejar de trabajar implica paralizar los ingresos, seguir afrontando gastos fijos y asumir el riesgo de perder clientes, una situación que lleva a muchos profesionales a continuar con su actividad pese a encontrarse enfermos.
Los datos reflejan una importante diferencia entre trabajadores por cuenta propia y asalariados. El índice de bajas se sitúa en el 0,9% entre los autónomos, frente al 4,4% registrado entre quienes trabajan por cuenta ajena. Esto significa que la proporción de bajas entre los asalariados es aproximadamente 4,5 veces superior, pese a que ambos colectivos comparten el mismo sistema sanitario, las mismas listas de espera y problemas similares de salud.
1,5 millones de autónomos no pueden coger una baja sin arriesgar el cierre de su negocio
Desde UPTA advierten de que muchos autónomos retrasan las consultas médicas hasta que su estado les impide continuar trabajando. La organización sostiene que la caída de las incapacidades temporales no significa que este colectivo enferme menos, sino que una parte importante no puede permitirse detener su actividad por las consecuencias económicas que tendría para su negocio.
Menos bajas, pero con una duración cada vez mayor
Entre el primer trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2026, el número de autónomos protegidos aumentó un 2,5%, desde 3,31 hasta 3,39 millones. Sin embargo, los procesos de incapacidad temporal iniciados descendieron un 10,1%, al pasar de 122.422 a 110.094. También disminuyeron los procesos finalizados y las bajas que permanecían activas.
La incidencia cayó un 11,9%, desde 12,33 hasta 10,86 bajas por cada 1.000 autónomos protegidos. Sin embargo, esta reducción contrasta con el incremento de la duración media. Las incapacidades ya concluidas pasaron de 96,4 a 101,5 días, un aumento de más de cinco jornadas, mientras que las bajas todavía en vigor alcanzaron una media de 203,4 días.
Hace dos años, estas últimas tenían una duración media de 192,8 días. El incremento supera los diez días y refuerza la tesis de las asociaciones de autónomos: muchos trabajadores aguantan hasta que su problema de salud se agrava y, cuando finalmente solicitan la baja, necesitan periodos de recuperación más prolongados.
Desde Uatae señalan que detrás de estas cifras no existen privilegios ni diferencias médicas, sino una realidad económica. La organización advierte de que una incapacidad superior a cien días puede indicar que el autónomo ha llegado tarde al sistema sanitario y que no ha existido una prevención adecuada.
Las asociaciones reclaman una reflexión sobre el sistema
El presidente de ATA, Lorenzo Amor, ha recordado que la edad media de los autónomos es superior a la de los asalariados y que, de media, trabajan una jornada semanal más. También sufren problemas de salud mental, enfermedades comunes y las mismas demoras sanitarias, aunque recurren con mucha menos frecuencia a una incapacidad temporal.
1,5 millones de autónomos no pueden coger una baja sin arriesgar el cierre de su negocio
Las organizaciones representativas insisten en que el principal obstáculo es la falta de una estructura capaz de mantener el negocio mientras su titular se recupera. Para un autónomo sin empleados, dejar de trabajar no solo significa perder su salario, sino también poner en peligro la relación con sus clientes y la viabilidad futura de la actividad.
Este problema se produce mientras el absentismo laboral continúa creciendo en el Régimen General. Los procesos iniciados aumentaron un 14,4% durante 2025 y superaron los 926.000, mientras que las bajas activas rebasaron los 1,24 millones al cierre del ejercicio. La patronal CEOE cifra en 33.000 millones de euros anuales el coste que deben asumir las empresas.
El Partido Popular prepara un plan contra el absentismo que incluirá medidas para combatir el fraude e incentivos destinados a los trabajadores que cumplen con sus obligaciones. La formación asegura que la situación específica de los autónomos estará incluida en la propuesta, en un momento en el que las asociaciones reclaman mecanismos que les permitan proteger su salud sin condenar sus negocios al cierre.