El paso de los meses sin noticias suficientes ha terminado provocando la reacción de las familias
Más de un centenar de mujeres y niños de comunidades cristianas continúan sin regresar a sus hogares en el estado de Borno, al noreste de Nigeria. Algunos acumulan ya 132 días de cautiverio después de una sucesión de secuestros que Truth Nigeria atribuye a Boko Haram.
La investigación del citado medio apunta al bosque de Sambisa como posible lugar de cautiverio. Se trata de una zona que durante años ha servido de refugio a grupos yihadistas que operan en esta parte del país.
El paso de los meses sin noticias suficientes ha terminado provocando la reacción de las familias. El 22 de septiembre, representantes de las comunidades afectadas dieron al Gobierno federal seis días para conseguir la liberación de los menores y advirtieron de que, si no había avances, trasladarían sus protestas hasta la residencia presidencial en Abuja.
No se trata únicamente de información procedente de familiares. Las propias autoridades educativas han reconocido la magnitud del problema. A comienzos de septiembre, alrededor de 80 estudiantes continuaban desaparecidos, mientras la inseguridad había obligado a cerrar 57 escuelas primarias en el área de Askira-Uba, según declaró la responsable educativa local, Fasuma Askira, a Premium Times.
Los desaparecidos fueron capturados principalmente durante dos ataques separados por poco más de un mes.
El primero se produjo el 15 de mayo en Mussa, donde decenas de escolares fueron secuestrados. El segundo llegó el 29 de junio en Lassa. En aquella ocasión, hombres armados irrumpieron en un centro educativo mientras los estudiantes realizaban exámenes.
Associated Press informó de que en Lassa fueron secuestradas 25 alumnas, 11 alumnos y varios profesores. Uno de los docentes perdió la vida durante el asalto.
Las autoridades pusieron entonces en marcha operaciones para localizar a los cautivos. En julio se produjo una de las pocas señales sobre su situación: el comisionado de Educación de Borno, Abba Wakilbe, confirmó que el Gobierno había recibido un vídeo que acreditaba que algunos de los estudiantes seguían con vida.
El caso tiene además un componente religioso denunciado por las comunidades afectadas. Truth Nigeria señala que buena parte de los secuestrados procede de poblaciones cristianas y recoge testimonios de líderes locales que hablan de presiones para que los cautivos abandonen su religión y se conviertan al islam.
Esas denuncias se extienden a otras localidades. En Ngoshe, dirigentes comunitarios citados por el medio sostienen que miembros de Boko Haram habrían presionado a habitantes de la zona con la posibilidad de nuevos ataques si rechazaban convertirse.
Borno continúa siendo uno de los principales escenarios de actividad yihadista de Nigeria. En la región operan Boko Haram y Estado Islámico de África Occidental (ISWAP), su escisión, ambos con antecedentes de secuestros de civiles.