Hoy, desayunando en los aledaños de la plaza me he venido a saludar un viejo amigo. “Rafi, hoy vienen los Adolfos. A la mínima que se dejen va a ser la mejor corrida dura de la feria”. Pepe, si estás leyendo esto, no se muy bien qué decirte.
Mi amigo Pepe no era el único ilusionado con la llegada de los temidos “Adolfos” a la feria de San Isidro, yo mismo lo estaba. Sobre todo, teniendo en cuenta que tanto José Escolar como Victorino nos dejaron a todos con un sabor de boca algo agridulce. Que sí, que ha habido toros buenos, pero no me dirán ustedes que no esperaban más. Mientras sostenía en una mano el café y hablaba con Pepe sobre la vida, en mi cabeza pasaba en bucle el cartel de esta tarde. Me acuerdo de una frase que le dije a mi compañero de tertulia, “Pepe, que como le embista uno a Ferrera nos vuelve a todos majaras”, pues bueno, me he quedado cerca de acertar de pleno.
La tarde comenzó con "Pecador", un toro que no permitió el lucimiento de Ferrera. Desde el primer momento se notó la falta de fuerza del animal, dejándonos a todos con una sensación de oportunidad perdida. Luego vino "Baratillo", y Escribano logró arrancar algunos muletazos sueltos, pero la faena no terminó de cuajar. La ovación fue más de cortesía que de verdadera emoción. "Sombrerillo" prometía, pero se vino abajo rápido. Garrido trató de buscarle las vueltas, pero el toro no respondió como se esperaba. Se quedó todo en un armónico silencio. Y entonces llegó "Malagueño" y con él, el diluvio universal. Ahí sí, Ferrera nos regaló momentos de auténtica brillantez, especialmente con la mano izquierda. La inspiración, representada a través de unas sublimes caricias con los vuelos de la muleta de Ferrera en esa tanda fue lo más destacado de la tarde. Las ovaciones fueron sinceras, nacidas de la emoción. De Madrid, vamos. Con "Aviador", Escribano volvió a hacer muestra de su valentía recibiendo a porta gayola bajo el aguacero y dejando unos pares de banderillas muy valientes y ajustados. Pese a la tormenta, intentó templar al toro, pero "Aviador" no terminó de romper. El presidente aguantó bien la petición de oreja y el sevillano saldó su paso por la Feria de San isidro con una muy merecida vuelta al ruedo. Finalmente, "Tostadito" un toro alto pero bien hecho cerró la tarde. José Garrido planteó una faena muy inteligente. A pesar de dejar una estocada baja, el público respondió con palmas, reconociendo el esfuerzo y la técnica del torero que tuvo momentos también de mucha lucidez.
La corrida se ha dividido en dos partes. La lluvia tampoco quiso perderse la corrida de Adolfo en Madrid, pero llegó justo cuando menos le tocaba. Pepe, de nuevo, no sé qué decirte. La corrida ha tenido de todo pero le ha faltado de todo también. Con esto se acaban las corridas “duras” de San Isidro con un balance, a mi parecer, de suspenso. Veremos en Septiembre, que va quedando menos.
TORO A TORO
Primer Toro: 73 Pecador 586 kg
Intentó Ferrera lidiar por abajo para enseñar a embestir al toro que llevaba la cara abajo. "Pecador" se desentendió del caballo, dejando una pelea completamente sosa. Jesús Vicente no se excedió en varas. El toro metió bien la cara en el capote de José Otero, pero sin emplearse demasiado en las acometidas.
Antonio Ferrera empezó la faena con la mano izquierda, pero el toro no respondió por ese pitón, se quedó corto y acusó la falta de fuerzas que mostró desde el principio de la lidia. Lo intentó por el pitón derecho, donde se vino por dentro dándole un golpe a la altura de la rodilla. Se echó otra vez la muleta a la mano izquierda. No consiguió plantearle faena y fue a por la espada. Estocada entera y baja tras dos pinchazos. Silencio.
Segundo Toro: 28 Baratillo 547 kg
Manuel Escribano recibió a porta gayola al segundo de la tarde, "Baratillo". Imponente de cara, corniveleto. No se lució con el capote. El toro embistió con genio al caballo de Juan Francisco Peña, pero sin querer emplearse demasiado. Brindó al público el tercio de banderillas, demostrando profesionalidad y oficio al dejar tres pares en la cara que hicieron que el tendido entrara en calor. Brindó a su padre la faena de muleta.
Condujo Escribano al toro a los medios y arrancó con la mano derecha, robando algún muletazo suelto. "Baratillo" no le permitió emplearse en exceso, pues llevaba la cara arriba y la embestida tenía un trazo muy corto, sin transmisión. Escribano lo intentó por el pitón izquierdo sin éxito. Estocada entera y arriba. Ovación.
Tercer Toro: 34 Sombrerillo 536 kg
Toro astifino, serio pero muy bien hecho. Cargó bien el capote de Garrido, que se salió hacia los medios dejando una media muy estética. El toro echó la cara arriba en el caballo y no peleó. Antonio Ferrera quitó por verónicas. El toro salió muy parado del tercio de varas.







