Iker Casillas ha vuelto a poner en el mapa a su pueblo natal, Navalacruz, con una celebración fuera de lo común. El exfutbolista ha celebrado allí su 44 cumpleaños por todo lo alto. Y lo ha hecho a su manera: con una fiesta temática que ha revolucionado la pequeña localidad abulense.
Durante tres días, Iker se ha rodeado de amigos, vecinos y familiares en un ambiente festivo sin precedentes. Todo el pueblo ha estado invitado a los festejos, que han incluido comida, bebida y espectáculos sin escatimar en gastos. Casillas ha sido el gran anfitrión y ha corrido con todos los gastos de su bolsillo.

Navalacruz se ha transformado durante el fin de semana en un auténtico escenario del Lejano Oeste. Tal y como muestran las imágenes difundidas por el programa Aruser@s, la estética vaquera ha invadido las calles. Incluso Casillas se ha enfundado el traje de sheriff, con bigote incluido, para protagonizar la celebración.
La fiesta no ha sido un simple encuentro de amigos, sino una experiencia completa para todos los vecinos. Desde el viernes 16 de mayo, el ambiente festivo se ha sentido en cada rincón del pueblo. Casillas organizó una primera reunión en su bar de confianza, donde actuó un grupo de flamenco para dar el pistoletazo de salida.
El derroche de Iker Casillas en Navalacruz
El sábado fue, sin duda, el día más intenso de la celebración. En una de las calles principales del pueblo se instalaron un toro mecánico y una pequeña cancha de fútbol para los niños. Mientras tanto, una charanga recorrió los bares animando a todo el que se encontraba en Navalacruz.
Uno de los detalles más comentados ha sido la decisión del propio Casillas de decretar ese día como festivo en el pueblo. Muchos vecinos dejaron de trabajar para disfrutar de la celebración organizada por su vecino más famoso. A cambio, los bares permanecieron abiertos, con el objetivo de fomentar el consumo local durante la fiesta.

La implicación de Iker Casillas ha ido mucho más allá de lo simbólico. Además de financiar la fiesta, también reservó una casa rural para alojar a sus amigos más íntimos y personas de confianza. Según ha trascendido, incluso invitó a un grupo de jóvenes para compartir con ellos esos días de alegría y desconexión.








