El paso de Miss Asturias por el Supremo deja un desfile de estilo entre tacones, brillo y bolsos de firma
porMacarena Martínez Guerrero-Laverat
corazon
Muy diferente fue la imagen ofrecida días antes por Jésica Rodríguez, también expareja de Ábalos, que acudió al Supremo intentando pasar desapercibida
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La llegada de Claudia Montes al Tribunal Supremo no pasó desapercibida. La que fuera Miss Asturias apareció con un estilismo más propio de una alfombra roja que de una declaración judicial, convirtiendo su entrada en un auténtico foco de atención para cámaras y fotógrafos.
Lejos de la discreción habitual en este tipo de escenarios, Montes optó por un look llamativo y cuidado al detalle: minifalda negra, zapatos de tacón con pulsera y detalles brillantes y un bolso de Karl Lagerfeld que completaba un conjunto claramente pensado para destacar.
Su imagen, con melena rubia recién arreglada y actitud segura, contrastó con la de otros protagonistas del caso, donde lo habitual ha sido apostar por la sobriedad o directamente por el anonimato.
Claudia Montes
El look más discreto de Jésica en el Supremo
Muy diferente fue la imagen ofrecida días antes por Jésica Rodríguez, también expareja de Ábalos, que optó por todo lo contrario: pasar desapercibida a cualquier precio. Llegó al Supremo completamente de negro, con un abrigo largo y amplio, mascarilla cubriéndole el rostro y gafas oscuras que apenas dejaban ver su expresión.
El estilismo, sobrio hasta el extremo, parecía pensado para no dejar ningún detalle al descubierto. Nada de marcas visibles, nada de brillo ni elementos que llamaran la atención. Todo en ella transmitía una intención clara: evitar el foco mediático en un momento especialmente delicado.
Incluso su actitud acompañaba al look. Caminó sin detenerse, sin saludar y sin hacer declaraciones, reforzando esa imagen de perfil bajo frente a la exposición pública.
Jésica Rodríguez
Sobriedad, pero sin corbata, en el banquillo
Frente al despliegue estético de Montes, los principales acusados han optado por una imagen mucho más sobria, aunque con un detalle que no pasa desapercibido: ninguno de ellos lleva corbata. José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama han acudido al Tribunal Supremo con trajes oscuros o chaquetas formales, pero con la camisa abierta, en un estilo a medio camino entre lo institucional y lo informal.
Ese pequeño gesto, prescindir de la corbata, suaviza la rigidez habitual de este tipo de comparecencias y da una imagen algo más relajada, aunque sin abandonar del todo la seriedad que exige el contexto judicial.
En el caso de Aldama, su estilo incluso ha resultado algo más marcado, con americana ajustada y camisa clara, reforzando una imagen cuidada pero menos encorsetada que la clásica del traje completo.
José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama
Y, más allá del vestuario, también dejó uno de los momentos más comentados de la jornada: tuvo un detalle con los periodistas que siguen el juicio y repartió croissants a las puertas del Supremo, una escena poco habitual que rompió por completo con la solemnidad del entorno.
Ese contraste entre la formalidad del proceso y estos pequeños gestos, en la forma de vestir o en la actitud, está marcando el tono de un juicio donde la imagen, una vez más, también cuenta.