Los últimos datos de audiencia han supuesto un golpe para La Promesa, la serie estrella de las tardes de La 1 de TVE. La ficción protagonizada por María Castro atraviesa su momento más delicado desde el estreno, debido a los constantes cambios de horario impuestos por la cadena. La llegada de La Familia de la Tele ha alterado la franja de emisión de forma drástica, y eso ha provocado una reacción de malestar en los espectadores.
Durante meses, La Promesa fue una de las apuestas más firmes de la televisión pública, consolidando cifras excelentes en una franja difícil. Los seguidores de la serie respaldaron desde el primer momento una historia ambientada en la España de principios del siglo XX. Sin embargo, en las últimas semanas, el respaldo de los espectadores se ha visto comprometido.

Todo empezó con la reubicación de La Promesa para dar paso a La Familia de la Tele, un nuevo formato que no termina de cuajar. Desde que este programa llegó a la parrilla, la ficción ha sufrido múltiples cambios: pasó de emitirse a las 17:00 horas a hacerlo a las 17:30, luego a las 18:00 y, finalmente, a las 18:20. Estos ajustes constantes han generado confusión entre los seguidores y han afectado directamente a la fidelidad de la audiencia.
El pasado viernes 23 de mayo, cuando aún se emitía a las 18:00 horas, la serie marcó un sólido 15,3% de cuota de pantalla con más de un millón de espectadores. No obstante, el lunes siguiente, con el nuevo cambio horario, las cifras descendieron al 13,4% y apenas 931.000 personas siguieron el episodio. Esta caída ha sido interpretada por muchos como un síntoma preocupante del desgaste provocado por las decisiones de la cadena.
María Castro y sus compañeros, los perjudicados
María Castro, que se ha convertido en el rostro visible de La Promesa, se enfrenta ahora a una situación que nadie esperaba. La actriz gallega ha defendido en múltiples ocasiones el potencial del proyecto y la importancia de cuidar la ficción nacional. Sin embargo, la incertidumbre que generan estos cambios pone en riesgo, no solo el futuro de la serie, sino también la estabilidad de un reparto comprometido.

Los seguidores no han tardado en expresar su descontento a través de redes sociales. Muchos lamentan que TVE esté sacrificando una serie consolidada por intentar salvar un nuevo programa que, por ahora, no ha logrado despegar. El sentimiento general es de frustración, ya que consideran que no se está valorando el trabajo de los actores ni el impacto cultural que ha tenido la producción.






