El tiempo es un bien preciado y, cuando se corre contra él, las decisiones se tornan aún más difíciles. Las personas cercanas a figuras de la realeza, suelen ser testigos de todo lo que afectan a su entorno y a su bienestar personal. Esto es lo que enfrenta, en este momento, Carlos III, una de las figuras más emblemáticas de la realeza.
Carlos III, se encuentra frente a un reto completamente diferente a todos los que le ha tocado vivir en su vida. La situación que atraviesa lo enfrenta a dos mundos: el de su salud y el de su familia. Estos son dos aspectos de su vida que han comenzado a tornarse más complejos de lo que imaginó.

Carlos III: la petición de un padre y abuelo
El rey, a sus 76 años, se encuentra luchando contra una enfermedad que amenaza su vida. Las conversaciones recientes con su hijo, el príncipe Harry, han revelado lo más profundo de sus sentimientos. Según fuentes cercanas al monarca, Carlos III le habría pedido a Harry ver a sus nietos, Archie y Lilibet, antes de que sea tarde. "Él cree en esas terapias. El cáncer no ha remitido y tiene que seguir con el tratamiento de quimioterapia", añadió la periodista Concha Calleja.
El distanciamiento con sus nietos ha sido uno de los mayores dolores para el rey. Desde que Harry y Meghan Markle decidieron mudarse a California, las visitas del monarca a los pequeños han sido casi inexistentes. En cada intento de verlos, las circunstancias han sido frustradas por las decisiones de Meghan, quien ha mantenido firme su postura sobre mantener a los niños lejos de la monarquía.






