En una noche especial y cargada de confesiones, Belén Esteban se sienta en el plató de El Hormiguero con Pablo Motos. Desde el principio, el ambiente se torna íntimo y emotivo. Tanto que incluso Belén frena El Hormiguero para hablar sobre su problema de adicciones, aunque revela que ahora: "Tengo una vida plena".
Belén se muestra sincera, sin filtros, dispuesta a compartir algunos de los momentos más duros de su vida personal. La colaboradora duda en hablar sobre los altibajos que ha experimentado en su carrera, dejando a la audiencia en un estado de expectación total.

Con su característico desparpajo, Belén comienza recordando las cosas buenas que la fama le ha traído. Menciona a su equipo de Ni que fuéramos, a quienes considera más que compañeros de trabajo; para ella, son como una familia. “Aunque a veces discutimos, los llevo en el corazón”, comenta con una sonrisa.
Belén Esteban frena El Hormiguero para hablar sobre sus adicciones
Con voz pausada y la mirada fija, Belén introduce la confesión que conmociona a todos. Habla sobre una de las partes más oscuras de su vida: sus adicciones. “No quiero mencionar la palabra porque a mi madre no le gusta”, empieza diciendo, con una expresión de respeto y gratitud hacia su familia.
La colaboradora revela que superó sus problemas con el apoyo de un grupo clave en su vida. Belén menciona nombres muy queridos para ella: David Valldeperas, Óscar Cornejo, Adrián Madrid y Carlota Corredera. “Ellos me ayudaron a salir adelante”, dice emocionada, mientras la audiencia guarda un silencio respetuoso, conmocionada por la valentía de sus palabras.






