La situación en Honduras se ha vuelto insostenible tras un nuevo temporal que ha obligado a modificar por completo la dinámica de Supervivientes 2025. Las intensas lluvias y las inundaciones han puesto en riesgo tanto a los concursantes como al equipo técnico, forzando incluso el traslado de la gala a la palapa por motivos de seguridad. En medio de este caos, Joshua Velázquez ha protagonizado el momento más preocupante hasta ahora vivido en la edición: "No puedo", dice.
El diseñador canario ha sufrido un alarmante bajón físico que ha encendido todas las alarmas entre sus compañeros. Según ha explicado Carlos Sobera en la última emisión, Velázquez se desvaneció durante la noche y sus compañeros reaccionaron con rapidez para socorrerlo. “Le dio un chungo”, dijo el presentador, usando la misma expresión que habían empleado algunos supervivientes al relatar lo ocurrido.

Tumbado en el suelo, sin apenas poder abrir los ojos y completamente empapado por la lluvia, Joshua reconoció que se sentía “fatal”. A duras penas podía hablar y su rostro reflejaba un agotamiento extremo tras más de un mes de convivencia bajo condiciones muy duras. Su grupo no dudó en ofrecerle ayuda, y Álvaro Muñoz Escassi llegó incluso a prestarle una camiseta seca para intentar que recuperara algo de calor.
A pesar del gesto, Joshua rechazó la prenda con gesto molesto, argumentando que prefería quedarse sin nada debido al calor que sentía. Su respuesta preocupó aún más a sus compañeros, que comenzaron a temer que pudiera estar sufriendo algo más grave. La escena fue tan delicada que muchos en el equipo temieron que tuviera que abandonar el concurso de forma forzosa.
Joshua Velázquez rompe su silencio
Velázquez, visiblemente debilitado, se limitó a pedir disculpas una y otra vez, sintiéndose una carga para el resto del grupo. “Estoy flojo, como si no pudiera moverme”, se le escuchó decir, mientras intentaba mantenerse despierto. La falta de alimentos y el estrés acumulado parecen haber pasado factura a su cuerpo.
Borja González, preocupado por su estado, le aconsejó que tratara de dormir para recuperar algo de energía. Aunque sus compañeros intentaron mantener la calma, la tensión en la playa era evidente. Todos sabían que el estado de salud de Joshua no era algo que pudiera tomarse a la ligera.







