Critica la gestión de Renfe y los precios de alquiler y Blablacar, y llegó a Sevilla a las 21:00 tras compartir coche
El fisioterapeuta valenciano Roberto Ruiz Velert viajó el miércoles de València a Sevilla en AVE, el mismo día del accidente ferroviario de Urda. Su trayecto se convirtió en una odisea de más de once horas, que ahora relata con críticas a la gestión de Renfe y a los precios del transporte alternativo.
"Nos dejaron tirados" en Atocha
Salió en el tren de las 9:15 desde Joaquín Sorolla y llegó a Sevilla a las nueve de la noche, cuando normalmente "llegas a comer, hacia las 15 horas". Ya a bordo les informaron de que había un accidente. Les dijeron que en Cuenca se detendrían para que quienes querían volver a Sevilla el mismo día pudiesen apearse y regresar a València. Ya en Madrid, según explica, les dijeron que les darían una solución para continuar, pero "finalmente no fue así". En la Oficina de Información de Atocha, el personal de Renfe les dijo con buenas palabras que "nos buscáramos la vida". "Duele hasta decirlo, pero nos dejaron tirados", afirma.
Precios de 500 euros por un coche
Tras suspenderse los trenes a Sevilla, relata que las empresas de alquiler subieron los precios y llegaron a cobrar 500 euros por un coche. Un viaje en Blablacar pasó de 40 a 120 euros. En el coche de alquiler que pudo compartir pagaron 500 euros por un día entre cinco personas. "Me duele que los miserables hagan negocio con la tragedia", dice.
Un coche compartido hasta Córdoba
Finalmente compartió coche con un cordobés que conducía, dos mexicanas, una de ellas mayor, y un nicaragüense. "Nos metimos todos en el vehículo, que había pagado el cordobés, y con él fuimos hasta Córdoba, apretados y con las maletas encima", cuenta. Desde allí cogió otro tren y se reunió en Sevilla con su pareja.
"No es normal lo que vibra el AVE"
Reconoce que ha sentido "miedo" al viajar en alta velocidad. El miércoles percibió "esa sensación de sobresalto" cuando otro tren se cruzó en sentido contrario y "hizo temblar el convoy". Asegura que sus compañeros de vagón también "se sobresaltaron" y añade que "no es normal lo que vibra el AVE". Dice que no descarta estar sugestionado, pero que lo ocurrido "te impacta".
Un trabajador de Renfe que lloraba
Lo que más le impresionó fue ver llorar a uno de los empleados de Renfe en Atocha, que estaba acompañado por un compañero que le daba ánimos. "Supongo que tenía amigos o familiares en el tren del siniestro", comenta. Su problema ahora es el regreso, previsto el 8 de noviembre: no sabe si habrá billetes de autobús o si podrá alquilar un coche.
Este es el testimonio de un viajero. El texto no recoge la versión de Renfe sobre la atención prestada a los pasajeros.