
Sarah Santaolalla se victimiza tras el comentario de 'El Hormiguero' en el que ni la mencionan
Santaolalla se manifestó a través de redes alegando que fue "humillada por su aspecto físico"
La pasada noche, el programa de El Hormiguero fue objeto de conversación tras las declaraciones de la escritora Rosa Belmonte. Pablo Motos, conductor del programa, estuvo hablando con los invitados acerca de una persona que calificó de 'traidor' a Felipe González.
Esto, tras la decisión del exdirigente que no votaría a Sánchez. Motos se refirió a una tertuliana sin decir ningún nombre, y Belmonte se rió: "¿Esa que es la mitad tonta y la mitad tetas?".
Santaolalla se manifestó a través de redes alegando que fue "humillada por su aspecto físico". Toda esta situación ha tenido muchas reacciones en redes sociales.

"Una tertuliana dice: "¿Quién? ¿La que es mitad tonta, mitad tetas?", sin dar ningún nombre. Sarah Santaolalla se da por aludida y asume que se refieren a ella".
Felipe González en contra de Sánchez
Las declaraciones de Felipe González han provocado un terremoto interno en el socialismo que ya no puede maquillarse con discursos optimistas. No se trata de una discrepancia menor, sino del diagnóstico de quien gobernó España y conoce los resortes del poder. El principal señalado es Pedro Sánchez, cuyo liderazgo empieza a resquebrajarse incluso entre referentes históricos.
González fue claro al admitir que votará en blanco en las próximas generales si Sánchez vuelve a encabezar la candidatura socialista. Un gesto políticamente demoledor que evidencia una ruptura profunda con la actual dirección del PSOE. Cuando un expresidente se aparta así, el problema deja de ser coyuntural y pasa a ser estructural.
El veterano dirigente no solo marcó distancias, sino que puso palabras al malestar interno acumulado durante años. “La falta de autocrítica es total”, afirmó, en referencia directa a la reacción del partido tras los últimos reveses electorales. Esa frase resume el estado de un PSOE encerrado en su propio relato.
Para González, la dirección socialista ha optado por justificar derrotas en lugar de analizarlas con honestidad. Esa dinámica impide corregir errores y aleja al partido del país real, donde crecen la precariedad y el desencanto político. Mientras desde Moncloa se insiste en mensajes triunfalistas, la calle percibe un Gobierno desconectado.
El expresidente también cuestionó la estrategia de polarización impulsada por el Ejecutivo, señalando que ha terminado beneficiando a Vox. A su juicio, jugar con los extremos no fortalece al centro político, sino que lo debilita peligrosamente. “Por el camino que vamos no se evita”, advirtió sobre el avance de opciones radicales.
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