El 8 de agosto se celebra el día Internacional del Orgasmo Femenino. Existe una creencia popular según la cual la mujer, una vez entra en su cuarta década, deja de sentir interés y disfruta menos del sexo. Esta situación podría estar relacionada con la aparición del síndrome genito-urinario, pero como socialmente está normalizado, muchas mujeres no buscan o no reciben el asesoramiento adecuado para abordar una situación que afecta a su calidad de vida.
El síndrome genito-urinario es una condición común, a menudo subestimada, que afecta a la salud, la calidad de vida y la sexualidad de muchas mujeres a partir de la perimenopausia y durante todo el climaterio, lo que puede significar un tercio de la vida de la mujer.
Una vez establecida la menopausia, a partir de los primeros años, y de forma creciente, hasta cerca del 45% de las mujeres va a experimentar sequedad genital, escozor, picor y dolor en las relaciones sexuales. Una vez transcurridos los primeros 5 años, ese porcentaje será mucho mayor, alrededor el 80%.
"No es que las mujeres tengan menos deseo sexual a partir de los 40 años, todo lo contrario, pero sufren problemas para disfrutar del sexo. El síndrome genito-urinario tiene un impacto muy significativo en la sexualidad y en la calidad de vida de las mujeres, pero a pesar de su prevalencia sigue rodeado de tabúes y desinformación", explica la Dra. Raquel Campos, reputada ginecóloga y sexóloga directora de la Unidad de la Mujer Proaging de IM CLINIC, así como presidenta de la Sociedad Española de Ginecología Estética Regenerativa Funcional (SEGERF).
El síndrome genito-urinario en la menopausia
El síndrome genito-urinario (SGUM) se refiere a una serie de síntomas que afectan el aparato genital y urinario de las mujeres y suele aparecer en la perimenopausia y/o la menopausia. Estos síntomas incluyen sequedad vaginal, ardor, picazón, dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia), urgencia urinaria, y recurrencia de infecciones del tracto urinario. La causa principal de estos síntomas es la disminución de los niveles de estrógenos, que provoca cambios en el tejido vaginal y la uretra.
Impacto en la sexualidad y calidad de vida
El SGUM tiene un impacto significativo en la sexualidad de la mujer. La sequedad vaginal y el dolor durante las relaciones sexuales pueden reducir el deseo sexual y causar angustia emocional. Además, los problemas urinarios pueden generar incomodidad y vergüenza, afectando la calidad de vida y las actividades cotidianas. Muchas mujeres asumen que son problemas "normales" con los que lidiar y no suelen acudir a un especialista por creer que son un efecto inevitable del envejecimiento.
"El síndrome genito-urinario en la menopausia es una condición tratable que afecta profundamente la calidad de vida de muchas mujeres, incidiendo especialmente en su sexualidad y su autoestima. Es fundamental aumentar la concienciación sobre este síndrome y derribar los tabúes que rodean la menopausia", defiende la Dra. Campos.








