El Puerto de València ha cerrado la primera mitad de 2026 con un giro claro en su balanza comercial. La Comunitat pierde fuerza exportadora mientras las importaciones no dejan de crecer. Y en ese cambio de tendencia hay dos datos que lo explican casi todo: el retroceso con Estados Unidos y el empuje de China.
Los números son elocuentes. La mercancía gestionada con el mercado estadounidense desde Valenciaport ha caído un 14%, hasta los 167.540 TEUs, aunque EEUU se mantiene como segundo socio comercial del recinto. China, en cambio, consolida su liderazgo como primer socio: ha disparado su tráfico un 25,14%, hasta los 469.504 TEUs, con un incremento del 26,33% en toneladas y más de 5,1 millones movidos.
El trasfondo es geopolítico. El año arrancó con una fuerte inestabilidad legal en Estados Unidos, entre cambios normativos y sentencias judiciales que afectan de lleno a las exportaciones españolas y europeas. La sentencia del Tribunal Supremo estadounidense del 20 de febrero anuló los aranceles globales, pero la administración reaccionó de inmediato con un arancel temporal, primero del 10% y luego del 15%. Un vaivén que, en palabras de Cámara España, abre "una nueva fase de inseguridad jurídica".
A ese terreno inestable se suma un factor de política exterior. Las amenazas del presidente estadounidense de recortar el comercio con España llegaron como respuesta a la negativa del Gobierno central a autorizar el uso de las bases de Morón y Rota para operaciones vinculadas a la ofensiva contra Irán. Decisiones tomadas lejos de València, pero cuya factura acaba pagándose en los muelles valencianos.
No todo son cifras a la baja. El tráfico total de contenedores se mantiene prácticamente estable, con 2.819.602 TEUs entre enero y junio, sostenido por unas importaciones que crecen un 11,14%. Y hay indicadores que brillan: el transporte ferroviario de mercancías subió un 19,51% y el tráfico de automóviles un 9,33%, con el Puerto de Sagunto como gran protagonista al crecer un 24,26%.
El puerto, por tanto, aguanta el tipo. Pero la foto del semestre deja una lectura difícil de ignorar: el músculo exportador valenciano, tradicional motor de la Comunitat, se resiente cada vez que las grandes decisiones se toman en otro despacho. Mientras Washington y el Gobierno central marcan el paso, Valenciaport hace lo que mejor sabe: adaptarse y seguir moviendo el mundo.