Si tienes monedas antiguas en casa, podrías estar guardando un auténtico tesoro. Una simple peseta puede valer mucho más de lo que imaginas. Entre estas, la peseta de Alfonso XIII, acuñada en 1895, se ha convertido en la joya de los coleccionistas, alcanzando valores que superan incluso premios de la Lotería de Navidad.
La peseta que hizo historia
Esta moneda de 5 pesetas de 1895, con la imagen de Alfonso XIII de niño, es conocida por su rareza y excelente estado de conservación. Ha sido vendida por hasta 83.000 euros en subastas, lo que la convierte en una de las monedas más cotizadas en el mercado numismático. Con su peso de 25 gramos y un diámetro de 37 milímetros, esta moneda destaca por sus detalles y su encapsulación, un proceso que preserva su estado impecable.
¿Qué hace única a esta moneda?
El valor de la peseta de Alfonso XIII no solo está en su antigüedad, sino en los detalles que la hacen especial. Lleva la inscripción “Alfonso XIII por la G. de Dios” en el anverso y “Rey Cons I de España” en el reverso.
Otro detalle importantísimo que deberíamos tener en cuenta y que la hace valiosa es la fecha, acompañada de dos asteriscos, un signo que añade atractivo para los coleccionistas más exigentes.

La fiebre por las pesetas no para de crecer, como estamos comprobando este año. Aunque hoy en día ya no son moneda en circulación, estas piezas son objeto de deseo en el mundo de la numismática.
Las monedas que han sido encapsuladas y aquellas con características únicas, como errores de acuñación o diseños especiales, han llegado a alcanzar precios increíbles. Además de la de Alfonso XIII, otras monedas, como las de Francisco Franco, también han alcanzado cifras astronómicas.








