
Bad Bunny desaparece de las redes tras el polémico show del Super Bowl
El artista borra todo su Instagram horas después de una actuación muy criticada en EE. UU.
Las reacciones al intermedio no se hicieron esperar. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó un mensaje en Truth Social en el que calificó la actuación como “absolutamente terrible”. A su juicio, se trató de una de las peores actuaciones vistas en la historia de la Super Bowl.
El espectáculo, emitido durante la Super Bowl LX, generó una fuerte polémica entre los espectadores. En redes sociales se criticó tanto el tono del show como la decisión de la NFL de ofrecer una actuación completamente en español. Muchos usuarios consideraron que el planteamiento no conectó con el público mayoritario del evento.
Durante su intervención, el artista interpretó sus canciones sin modificaciones para el formato televisivo. Además, dedicó parte del tiempo a mencionar países de América del Norte y del Sur. El cierre incluyó un balón con el lema «Juntos, somos Estados Unidos», un gesto interpretado como un mensaje político de corte pro inmigración.
Horas después del intermedio, Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, eliminó todas las publicaciones de su cuenta de Instagram. Su perfil quedó sin imagen, sin contenidos y sin seguir a ningún usuario. A pesar de ello, la cuenta conserva más de 52 millones de seguidores.
Donald Trump critica duramente el show de Bad Bunny en la Super Bowl por alejarse de los valores culturales estadounidenses: 'Absolutamente terrible'
El presidente estadounidense Donald Trump reaccionó públicamente al show del medio tiempo del Super Bowl celebrado en California la pasada madrugada ante millones de televidentes. Desde la Casa Blanca sostuvo que el evento debía reflejar excelencia cultural, claridad lingüística y respeto familiar, principios históricos del entretenimiento nacional. Su mensaje mantiene una postura firme frente a decisiones corporativas que, según él, diluyen identidad americana en vitrinas globales cada año mediáticas constantes.
Trump subrayó que millones de familias buscan conexión inmediata con letras comprensibles, melodías universales y narrativas patrióticas durante finales deportivos anuales grandes. A su juicio, priorizar idiomas extranjeros sin traducción debilita experiencia compartida, rompe continuidad histórica y confunde audiencias jóvenes expuestas temprano en línea. El mandatario insistió que Estados Unidos lidera creatividad mundial cuando protege tradiciones, fomenta mérito artístico y escucha preocupaciones ciudadanas legítimas muy serias.
También cuestionó elección del cantante Bad Bunny, argumentando que su propuesta no representó estándares históricamente asociados al mayor evento deportivo de Estados Unidos. Trump sostuvo que el espectáculo debía promover orgullo nacional, idioma común y valores familiares, dado su impacto mundial y la presencia de menores. Desde su perspectiva presidencial, cada decisión comunica prioridades culturales, fortalece o erosiona cohesión social, y define imagen exterior del país a futuro.
El presidente compartió además un mensaje directo en redes, escribiendo: “The Super Bowl Halftime Show is terrible, one of the worst, EVER!”
Agregó que nadie entiende una palabra, criticó bailes explícitos y reclamó mayor responsabilidad hacia los jóvenes espectadores. Para Trump, proteger audiencias infantiles es responsabilidad gubernamental, empresarial y creativa, especialmente cuando transmisión llega simultáneamente a hogares internacionales muy diversos hoy.
El debate sobre identidad y entretenimiento nacional
El mandatario recordó que había anticipado controversia, señalando previamente que la NFL debía escuchar contribuyentes, veteranos y comunidades locales en serio más. Reafirmó su apoyo a alternativas artísticas que celebren historia americana, himnos reconocibles y presentaciones aptas para todas las edades en familia unidas. Su enfoque, dicen aliados, combina patriotismo cultural con responsabilidad comercial, buscando equilibrio entre diversidad creativa y expectativas mayoritarias de audiencias amplias constantes.
Analistas conservadores ven coherencia estratégica: defender idioma compartido refuerza mercado interno, mejora ratings y preserva narrativa nacional competitiva en ciclos mediáticos largos. Sostienen que liderazgo presidencial implica marcar límites culturales claros, incentivar excelencia y exigir responsabilidades a organizadores multimillonarios de espectáculos globales cada temporada. Ese mensaje, aseguran, conecta con trabajadores, pequeñas empresas y padres preocupados por contenidos transmitidos en horarios estelares en todo el país siempre.

Mientras tanto, el debate público continúa, pero Trump mantiene foco en prosperidad, seguridad, orgullo nacional y entretenimiento responsable para futuras generaciones unidas. Su administración apuesta por eventos que unan comunidades, eleven estándares y proyecten liderazgo estadounidense con claridad ante mercados globales cada año fiscal. Desde esa perspectiva, el presidente promueve el diálogo, rectifica rumbos y refuerza su compromiso con una cultura accesible y competitiva para todos.
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