El proyecto de adecuación del barranco de La Saleta ha superado el último trámite técnico antes de su licitación, un paso que llega casi dos años después de que la dana de octubre de 2024 pusiera de manifiesto la urgencia de esta actuación.
La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha aprobado técnicamente el proyecto, que cuenta con un presupuesto estimado de 150 millones de euros y que supondrá una mejora significativa de la seguridad en cinco municipios: Aldaia, Alaquàs, Xirivella, Quart de Poblet y València. La licitación de las obras podría producirse en las próximas semanas.
El barranco de La Saleta lleva años sin una salida efectiva hacia el río Túria, su cauce natural, lo que ha provocado inundaciones frecuentes y graves en las zonas urbanas de estos municipios. Un problema histórico que la dana del 29 de octubre de 2024 agravó de forma dramática, y que obligó a revisar por completo el diseño inicial del proyecto.
Tras la tragedia, los nuevos estudios hidráulicos del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (Cedex) permitieron comprobar el comportamiento de la infraestructura frente a escenarios extremos y reforzar su capacidad. Como resultado, la conducción principal pasará de los 80 metros cúbicos por segundo previstos inicialmente a 100 m3/s, pudiendo absorber además otros 30 m3/s procedentes del tramo urbano.
El sistema se articula en torno a una estructura de derivación junto a la CV-410 y los accesos a Aldaia y Bonaire, que repartirá los caudales hacia tres infraestructuras: la propia cuneta de la CV-410, el encauzamiento urbano de Aldaia —que el Ayuntamiento está ampliando— y una nueva conducción soterrada de cuatro kilómetros que conectará con una vía verde hidráulica de unos tres kilómetros hasta el Túria.
Uno de los puntos de mayor complejidad técnica es el cruce bajo la línea ferroviaria València-Utiel, que se resolverá mediante una hinca subterránea sin interrumpir el tráfico de trenes. La conexión final al nuevo cauce del Túria, bajo la V-30, se ejecutará en una fase independiente junto a la Demarcación de Carreteras, dada su complejidad técnica.
El proyecto se enmarca además en el Plan para la Recuperación y Mejora de la Resiliencia frente a las inundaciones en el territorio afectado por la dana, dentro del cual la CHJ trabaja en paralelo en otros diez proyectos —adjudicados por más de tres millones de euros— centrados en las ramblas del Poyo y Pozalet-Saleta, el río Magro y zonas de almacenamiento controlado en Chiva y Utiel.
Con este trámite superado, los próximos pasos pasan por el inicio formal del procedimiento de licitación, que según el Ministerio para la Transición Ecológica podría abrirse en las próximas semanas, y la posterior adjudicación de las obras, que se prolongarán durante varios meses dado el volumen de infraestructura proyectada.